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oct 2012

La educación valenciana en la encrucijada. Entre Wert y Català.

31 de Octubre de 2012. CCOO PV


Por mucho que la Consellera de la educación valenciana, Mª José Catalá, sigue empeñada en negar la evidencia, nadie cuestiona lo mucho que perjudican sus políticas a la educación. Eso sí, nadie que no tenga interés espurio en el tema, por supuesto. Para el resto, resulta ya patético el cinismo y la insistencia oficial en una normalidad educativa que no es tal, y que jamás podrá serlo por los recortes sistemáticos decretados contra la educación, que la gente de bien conoce y sufre, directa o indirectamente. ¿Hemos estudiado por encima de nuestras posibilidades? se preguntaba con una pancarta, que plantea mucho más que la pregunta, una estudiante que protestaba y que, si nadie lo remedia, emigrará a Alemania como antes lo hizo el Pepe de la España del blanco y negro.

Masificación de aulas, reducción de oferta, despido de profesorado, eliminación de becas, pérdida de gratuidad, subida de tasas, retraso generalizado de pagos, desaparición de líneas, pérdida de programas de refuerzo y compensación, demora de sustituciones y desprestigio de la labor docente son las señas de identidad de la gestión educativa de la Consellera Català, que ha superado con creces la de su predecesor, el ahora Vicepresidente de les Corts, Alejandro Font de Mora, el de los barracones, CIESGSA y los 2000 millones perdidos, el de la persecución del profesorado que protestaba, el del chino mandarín y el de la ridícula y vergonzante Educación para la Ciudadanía en inglés, que fue sentenciada como ilegal por el TSJ, dando así la razón a unos y demostrando la sinrazón de aquel otro máximo responsable ¡durante 7 años!, de la educación valenciana.

Así están las cosas y no apunta mejoría, todo lo contrario. Los y las docentes, aún cansados de sufrir el oprobio permanente de políticos y sociedad, se enfrentan ahora, además de a la lluvia constante de recortes y despidos que barrunta tormenta en el País Valencià, a la propuesta de reforma de la Ley Orgánica educativa que ha planteado el Ministro del ramo José Ignacio Wert.

Sin entrar a valorar ninguna de las propuestas contenidas en esa LOMCE, que para eso ya hay numerosos y cualificados informes de entornos científicos, pedagógicos y profesionales (ninguno favorable), se debe apuntar que el Ministro parte de dos errores de máxima relevancia y graves consecuencias.

El primero lo constituye el hecho de hacer nacer la propuesta de una concepción ideológica de la educación que, a pesar del nombre utilizado "Mejora de la Calidad de la Educación", no parte de ningún informe, análisis, evaluación o identificación objetiva de los problemas, déficits, carencias o desigualdades reales, generales o territoriales, que deben ser corregidos en nuestro sistema educativo. Todo lo contrario, se enarbola un muy desigual fracaso escolar como toda justificación obviando el éxito educativo que consiguen algunos territorios.

El segundo error, más grave si cabe que el primero, es la precipitación con que todo quiere ser conducido. De entrada, los trámites del Consejo Escolar Estatal, máximo órgano consultivo en la materia, y de la Conferencia Autonómica de Educación, serán evacuados en reuniones de trámite, siendo intención declarada del Ministro tener aprobada la Ley el próximo trimestre. Se anuncia en realidad, lejos de la búsqueda de consenso, el enésimo vaivén educativo en España.

Por tanto, así, en contra del sentido común, sin análisis previo y hurtando un debate político de altura que debiera fructificar en un Pacto por la Educación, nos encaminamos todos al recrudecimiento de una confrontación política y territorial en torno a un tema de Estado, como es la Educación, en unos momentos tan delicados como los actuales, social, territorial y económicamente hablando.

Entre tanto, saliendo de las escuelas e institutos, y chocando con la realidad de la crisis, con la crudeza del paro, con la austeridad decretada, con la pérdida de conquistas sociales y con la dictadura de los organismos internacionales que imponen sus políticas a los Estados ("No es una Crisis, es una Estafa" es otra de las pancartas habituales en las protestas), el profesorado, como el resto de la clase trabajadora y la sociedad en general, ha sido convocada por la Cumbre Social a la primera Huelga General Social, haciéndola  coincidir con la jornada de lucha del 14 de noviembre convocada en Europa por la CES.

Al profesorado, como al resto, le sobran razones para protestar. Muchos y muchas sumarán a los más de 2000? de pérdida salarial decretada por Gobierno y Consell, otros 100? en la que será su quinta jornada de huelga del año. Tal vez otros y otras no la secunden por muchas razones, incluida la derrota de pensar que de nada sirve la protesta o es inoportuna, Sin embargo, unos y otras saben que lo que ocurre en general es injusto e inmerecido, para la sociedad y para una educación que no generó la crisis pero la está pagando muy cara.

Que cada cual deshoje su margarita mientras el paro y la pobreza crecen, la desigualdad social aumenta, los suicidios sacuden conciencias y la educación pública, como todos los servicios, se empobrecen. Faltan 15 días, 15 días en los que el profesorado vocacional, informado y socialmente comprometido de nuevo traspasará las vallas de sus centros para dar otra lección de ciudadanía ("El maestr@ luchando también está enseñando" es un viejo lema de las protestas del sector) y explicar por que todos, salvo las cúpulas de las grandes corporaciones financieras y l@s rentistas, sean trabajador@s o parad@s, empresari@s o autónom@s, comerciantes o asalariad@s, todos y todas somos víctimas de políticas que, con la excusa de una crisis real, dura y cruel, ponen patas arriba todo lo conseguido en 30 años de democracia. 

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