6

may 2013

Otro modelo social es necesario

6 de Mayo de 2013. Paco Molina Balaguer

Por Paco Molina, secretario general de CCOO PV.


El Primero de Mayo ha sido históricamente una jornada reivindicativa en la que el movimiento sindical, internacionalmente y en cada país, ha reclamado derechos y mejoras en las relaciones de trabajo y en la sociedad. Hoy, en medio de una profunda crisis, que está sirviendo para demoler los principios que han conformado nuestra vida social y democrática, nos enfrentamos al discurso dominante para defender que es posible construir un modelo social más justo, igualitario, democrático, inclusivo y solidario.

En un país con más de 6 millones de personas paradas, una juventud sin empleo y forzada a emigrar, donde crece la exclusión, donde los poderes económicos imponen sus condiciones de modo inexorable y donde se hacen más hirientes los abusos y estafas, el movimiento sindical continúa trabajando por una alternativa que se oponga a la mercantilización, a la devaluación de lo público, a los recortes en servicios esenciales, a la profundización en la desigualdad y a la vulnerabilidad de crecientes colectivos que se sienten sin futuro.

La crisis ha sido la excusa, más que la causa, que ha posibilitado una batería interminable de reformas antisociales. Nunca antes habíamos afrontado una pérdida de derechos en tan poco tiempo ni tanta impunidad de quienes se han aprovechado de ello. Así que, lo mínimo que se podía generar, era un estado de indignación en la ciudadanía y un descrédito institucional, con el peligro que acarrea de injusta generalización.

Esta profunda quiebra que, como decía, no es solo económica y política, sino también moral, exige del sindicato resistencia, defensa de lo conquistado, y a la vez respuesta porque, frente a la austeridad impuesta, nuestra alternativa pasa por reactivación económica, trabajo decente, diálogo social, cooperación y profundización democrática.

Y no es demagogia, como rápidamente se tacha a quien se sale del pensamiento único, afirmar que, frente a una pobreza que se está convirtiendo en crónica, hacen falta políticas distributivas y solidarias. Que, frente a un trabajo precario, hay que reforzar las garantías colectivas, la calidad y el reparto del empleo. Que, frente al endurecimiento del acceso a prestaciones o coberturas y frente a las privatizaciones, es necesario un fortalecimiento de los ingresos públicos y del sistema de pensiones.

Porque si queremos dejar de ser una economía marginal, debemos reconducir nuestro modelo de desarrollo. Pasar de la hipertrofia financiera al compromiso con la economía productiva, y eso solo es viable con una nueva fiscalidad y el retorno a la vía de la reglamentación. Que la política asuma su papel de control de la economía y la ciudadanía de la política, y eso solo es viable desde una democracia más participativa que desarrolle valores cívicos.

Los únicos brotes verdes, y los únicos cambios posibles, son los que ya se van produciendo mediante la lucha colectiva, la acción cooperativa, la movilización sindical. Son tiempos de crisis sí, y también de compromiso y de solidaridad.

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