19

jun 2013

¿Qué hay detrás de la utraactividad de los convenios?

19 de Junio de 2013. Javier Perez Ferre

Por Jaume Mayor Salvi, secretario de Acción Sindical y Relaciones Laborales de CCOO PV.


En ocasiones, detrás de una palabra infrecuente se esconde un concepto muy básico. Algo así pasa con la ultraactividad. Esta expresión, que ahora tanto se repite, entraña toda una red de protección de derechos laborales que el Gobierno del Partido Popular decidió eliminar. Primero redujo la prórroga indefinida de los convenios colectivos a dos años y luego a uno. Y así puso en manos de las patronales un reloj con el que controlar la cuenta atrás del desmantelamiento de toda una serie de derechos y obligaciones que habíamos ido pactando a través de la negociación colectiva.

El hecho de que un convenio se mantuviese "con vida? más allá del fin de su vigencia, hasta que no se firmara otro que lo sustituyese, imprimía una normalidad en los procesos de negociación que, solo desde una visión absolutamente anacrónica de las relaciones laborales, se puede calificar de rigidez. Esta normalidad ha permitido ir adaptando los convenios a las realidades de cada momento, bien consiguiendo mejoras para la plantilla, bien manteniendo las ya conseguidas o bien, en algunas ocasiones, asumiendo renuncias. Esta normalidad es la que ha permitido dignificar las condiciones de trabajo de millones de personas y que los beneficios de las empresas redundasen en condiciones más beneficiosas para la sociedad.

Ponerle fecha de caducidad a la prórroga indefinida de los convenios lo único que persigue es romper el equilibrio conseguido entre las partes a la hora de sentarse a una mesa a negociar. Su consecución no fue pacífica, su recuperación podría no serlo tampoco. El hecho de que, transcurrido un año desde el fin de un convenio colectivo, permita a las empresas acogerse a las condiciones laborales de la legislación básica (Estatuto de los trabajadores y SMI) va a suponer que prácticas pseudo-empresariales irregulares se conviertan en legales. Un grave problema, no solo para la clase trabajadora, sino también para aquellas empresas que pretendan desarrollar un proyecto mínimamente serio, lejos del beneficio rápido y a cualquier precio.

La eliminación de la ultraactividad abre la puerta a una mayor segmentación del mercado de trabajo y al aumento de las desigualdades sociales entre quienes tienen un empleo. No conlleva una mejora de la adaptabilidad de los convenios colectivos a las realidades económicas y productivas de cada momento, sino que, gracias al aumento del poder empresarial, va a provocar un deterioro de las condiciones de trabajo sin precedentes en nuestra corta etapa democrática.

Con la firma, el pasado mes de mayo del acuerdo sobre ultraactividad de los convenios en el ámbito estatal, las confederaciones empresariales han demostrado que lo han entendido. Ambas partes hemos apostado por mantener su vigencia, evitando que decaigan y estableciendo mecanismos para conseguirlo. Ahora falta que el Gobierno también lo haga y se ponga a trabajar para solucionar los problemas, que son muchos y graves, en lugar de generar nuevos.

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