8

jul 2013

Devaluar las condiciones de trabajo

8 de Julio de 2013. Paco Molina Balaguer

Por Paco Molina Balaguer, secretario general CCOO PV


La reforma laboral de 2012 ha servido fundamentalmente para alcanzar el objetivo oculto que ya denunciábamos desde CCOO: provocar una devaluación interna, no de la moneda porque está fuera del alcance del Gobierno, sino de las condiciones de vida de la clase trabajadora. Significa que, una vez más, se ha utilizado el BOE como arma de destrucción masiva de derechos, en este caso, laborales.

La Ley 3/2012 ha atacado los cimientos mismos del Derecho del Trabajo tal y como se ha ido construyendo, como un marco legislativo para proteger a la parte más débil de una relación entre desiguales. Esta agresión, que tiene muchos frentes, se visualiza claramente en, al menos, dos elementos centrales.

Por un lado, poniendo fecha de caducidad a la ultraactividad de los convenios colectivos. De esta manera se coloca sobre quienes negocian representando a los trabajadores y trabajadoras toda la presión, obligándoles a aceptar propuestas de las patronales o empresas ante el riesgo de que decaiga el convenio y todo lo que regula. Tal como anunciábamos, esto ha elevado la conflictividad en los procesos de negociación, incrementándose las jornadas de huelga. Las patronales han entendido ya que esa "ley de la jungla? que escondía esta parte de la reforma no es un buen escenario para el desarrollo de las relaciones laborales. Por eso hemos firmado sendos acuerdos en materia de ultraactividad, tanto en el ámbito estatal como en el autonómico, que han contribuido a cerrar la mayoría de los convenios sectoriales que estaban bloqueados. Lo que queda de momento sin respuesta es si habrá aprendido el Gobierno esa lección.

Por otro lado, la reforma pone al servicio de la empresa una serie mecanismos que consideramos altamente peligrosos porque vacían de contenido los convenios colectivos. Con el cambio de los artículos 41 y 82.3 del Estatuto de los Trabajadores, sobre la modificación sustancial de las condiciones de trabajo y el descuelgue o inaplicación de convenios, y la posibilidad de hacer efectivos convenios de empresa, incluso durante la vigencia de los sectoriales, se da vía libre para que puedan quedar sin efecto elementos centrales de la negociación colectiva.

Con estas modificaciones se daña seriamente un derecho constitucionalmente reconocido como es la fuerza vinculante de los convenios. Esperamos que las patronales no se den cuenta demasiado tarde de que esto abre el camino hacia el dumping, ya que pueden darse muy diferentes condiciones laborales en empresas similares. O dicho de otro modo, da cobertura legal a la visión trasnochada del "amo?, que no merece ni siquiera el calificativo de empresario, que se mantenía en el mercado pagando salarios por debajo del convenio a cambio de jornadas superiores.

Esta reforma, en definitiva, contribuye a asentar un modelo productivo que fía su competitividad a los bajos costes, en lugar de hacerlo a la I+D+i o a la inversión en formación y cualificación de sus plantillas. Lo que nos preocupa, además, es que ni siquiera está logrando rebajar significativamente una de las tasas de paro más altas de toda la Unión Europea.

Desde Comisiones Obreras, como hemos hecho tras cada una de las reformas laborales impuestas, estamos haciendo frente a estas nuevas reglas de juego, presionando desde las empresas y a través de la negociación sectorial para llegar a acuerdos donde nos sea posible y liderando las movilizaciones. En estos momentos en que el poder establecido, tanto el político como el económico, ataca con cruda dureza nuestras condiciones de trabajo y de vida, el sindicato se hace más necesario y útil que nunca.

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