10

jul 2014

#HuelgaNoEsDelito

10 de Julio de 2014. Consuelo Navarro Sanchez, Martín Carpena, Manuela Pascual, Antonia Segura, Angel Espinar, Yolanda Carrillo, Mª Angeles Galdón, Paco García, Miguel Angel Cerdá, Mª José Cherro, Juanjo Noguera y Rafael Pomata

Por Consuelo Navarro, Martín Carpena, Manuela Pascual, Antonia Segura, Angel Espinar, Yolanda Carrillo, Mª Angeles Galdón, Paco García, Miguel Angel Cerdá, Mª José Cherro, Juanjo Noguera y Rafael Pomata.


Según un reciente estudio elaborado por la Fundación 1º de mayo de CCOO, el 20% del total de la población asalariada está afiliada pero el nivel de cobertura de los convenios colectivos alcanza al 70% de la misma, y aún así muchas personas trabajadoras desconocen si tienen convenio colectivo o qué convenio les afecta. Incluso, no sabe qué es o cómo se consigue.

Todavía son muchos los que desconocen cómo se consiguen esos derechos, y es que entre muchos factores, la PYME, que es la más representativa en el tejido empresarial del país y en la provincia de Alicante la pequeña empresa, no facilita esto porque el modelo de representación sindical vigente a través de las elecciones sindicales es obstaculizado de manera recurrente por las empresas o porque en éstas, que son de menos de 6 trabajadores/as, no se pueden hacer elecciones sindicales y la patronal y el gobierno no están por asumir otra figura alternativa que nos permita llegar más y mejor a miles de trabajadores y trabajadoras.

En una clarísima situación de desigualdad entre los que formamos parte de la fuerza del trabajo y el capital, la garantía que tiene la clase trabajadora es estar organizada de manera colectiva porque es la única manera que los peces no se transformen en pescado y terminen por comernos a todos.

Así pues, es fácil deducir que, sabiendo bien patronal y partidos políticos lo que somos y suponemos los sindicatos, muchos de ellos nos conviertan en sus enemigos y basen su acción en intentos de desmantelamiento de la organización colectiva en las empresas a través del acoso y derribo a los representantes sindicales.

Porque el sindicalismo de clase supone el fortalecimiento de trabajadoras y trabajadores ante los abusos empresariales y de políticas neoliberales basadas en la supremacía del cacique y del capital sobre la mano de obra. En la Negociación colectiva, que es el espacio democrático por excelencia en las empresas, los sindicatos básicamente le disputamos al capital nuestras plusvalías. Y en la concertación social las políticas sociales en sentido amplio es lo que defendemos para la ciudadanía y personas más vulnerables.

Total, que en esta democracia que tenemos, y tras 36 años de vigencia, defender los derechos de la clase trabajadora genera animadversión de empresarios fraudulentos y políticos serviles. Y eso está provocando la mayor campaña de descrédito y acoso a  unos agentes sociales desde que murió el anterior dictador. La soflama neocon es que todo lo que suene a sindicalismo es perverso o supone un ataque a los derechos de la ciudadanía. Y es más, algunas instituciones del estado, han llenado las filas sindicales y asociaciones ciudadanas de imputados por participar en piquetes informativos, por ejercer un Derecho fundamental grabado en la Constitución en su Título I. Hay un proyecto ideológico conservador que la ha emprendido contra el derecho a la huelga , los mismos que están empobreciendo a la ciudadanía.

No conocemos, igual los hay, casos en los que se pidan penas de cárcel a empresarios que preguntan a las plantillas si van a hacer huelga o no, o que amenazan, directa o veladamente, con el despido a quienes ejerzan su derecho a parar la producción para que simplemente no sigan abusando de  ellos. No conocemos que se pida prisión para gerentes, o esquiroles, que impiden el paso a la empresa al piquete o se encaran con él amenazándolo, esto nos ha pasado a los firmantes, con lanzarles un perro adiestrado. De hecho, una reciente sentencia ha confirmado que la dirección de Coca-Cola vulneró el derecho de huelga de la plantilla... pero, hasta donde sabemos, no se les condena a años de prisión por ese abuso.

Dicen que no es una campaña el que hayan casi 300 trabajadores/as encausados, de los que 200 pertenecen a CCOO, y no todos miembros de órganos de dirección. Sin embargo, se piden tres años de prisión para una persona que dicen  manchó una piscina y el traje de un gerente con pintura, los mismos años que se pedían a un empresario que, por su irresponsabilidad, provocó la pérdida de un brazo a un trabajador al que hacía trabajar en condiciones de explotación.

Dicen que la crisis está finalizando, que los indicadores macroeconómicos, esos que no podemos saludar la clase trabajadora porque seguimos siendo empobrecidos, así lo indican. Pero el año no ha acabado y la espiral todavía puede recrudecerse, y los sindicatos de clase, con nuestros aciertos y errores hemos sido los primeros en denunciar la ofensiva capitalista de traje de neoliberalismo financiero, organizando la resistencia,defendiendo los derechos y libertades, y afortunadamente otros movimientos sociales han ido organizándose para formar diques de contención al desmantelamiento de las bases del modelo social, democrático y de derecho que construimos de un modo u otro en estos años.

Sea o no una campaña planificada para expropiarnos de nuestros derechos a la libertad sindical y entre ellos el derecho a huelga, la realidad es que nuestra gente tiene ordenes de prisión,  asi quieren meternos el miedo en el cuerpo, colocar la mordaza, y ante esto CCOO decimos alto y claro que Huelga no es delito, que los derechos los tenemos porque los luchamos y hacemos efectivos cada día, que si caemos nos volveremos a levantar, si nos vuelven a tumbar tendremos una mano amiga y esas manos seguiremos siendo todas las personas que conformamos los sindicatos de clase.

El 9 de julio en un acto de solidaridad a nivel estatal nos movilizamos en la Plaza de la Montañeta a las 12h porque mientras estemos vivas, las CCOO, el miedo no acompañará nuestro quehacer honesto y transformador para conseguir esa sociedad libre e igualitaria, con derechos y libertades que sí será el aire que respiremos cada día. Y nos faltará lenguaje para describir el horror que viene si no seguimos ahí el activismo sindical y social.

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