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may 2016

No encuentro razones para abrir en festivo

22 de Mayo de 2016. José Miguel Mandingorra Ramos

El 14 de julio de 2012 se publicó el RDL 2/2012 que estableció la obligación de declarar al menos una Zona de Gran Afluencia Turística (ZGAT) en aquellas ciudades que alcancen los requisitos que establece el decreto. El 7 de enero del año siguiente, la Conselleria de Economía, Industria y Comercio, a petición del Ayuntamiento de Valencia (ambos en aquel momento gobernados por el PP) estableció para nuestra ciudad no una sino cuatro ZGAT. Lo que desde CCOO sostenemos es que, las justificaciones que avalan este despropósito, han demostrado ser puro humo


Las cuatro zonas comprenden actualmente: los márgenes del antiguo cauce del río; Marina Real y alrededores; Ciutat Vella y Eixample; y la zona del estadio Ciudad de Valencia. Posteriormente se añadió una quinta zona, la avenida Pío XII.

Desde enero de 2013, y hasta que no se vuelva a acordar lo contrario, en esas zonas los comercios pueden abrir 62 días más al año: 52 domingos más los 14 festivos nos dan un total de 66, de los que solo cuatro permanecen cerrados: Primero de Mayo; Navidad, Año Nuevo y Reyes.

No hay razones económicas. El incremento del consumo no se produce por estar más días abiertos los comercios, sino que se reparte la misma venta entre siete días en lugar de seis. El volumen de gasto de las familias es el que es, independientemente de las horas y los días de que dispongan para comprar. Lo que ocurre con las aperturas generalizadas en domingos y festivos es que ese gasto se canaliza generalmente hacia unos días y un formato de comercio concreto, en detrimento de otros.

No hay razones de ocupación. No es que se cree empleo, lo que se ha producido es un reemplazo de empleo estable y cualificado por precario y de paso. A través de las actas de escrutinio de las elecciones sindicales, que muestran una foto fija del sector, hemos podido constatar que las grandes empresas de distribución, paladines a ultranza de la mal llamada “libertad de horarios”, son las que menos personas físicas han contratado en ese periodo de cuatro años. Paradójicamente se multiplican considerablemente los contratos inferiores al año.

Eso sin hablar de la destrucción de empleo que ha provocado el cierre de empresas en el comercio de proximidad y de barrio, que se ha visto incapaz de competir con las grandes cadenas a la hora de estirar plantillas para cubrir tantas horas de apertura. Recordemos al efecto que ANGED (la patronal de la gran distribución) ante estos inconvenientes echa mano de sus sindicatos “de bolsillo” y amolda a sus intereses las reglas del juego. Basta recordar que en el último convenio colectivo no solo incrementaron considerablemente la jornada laboral, sino que además introdujeron la obligatoriedad del trabajo en festivos y eliminaron la retribución que extra que hasta el momento tenía estipulado el sector.

No hay razones sociales. Existen aspectos tal vez más inmateriales, pero no menos importantes, para quienes entendemos que disfrutar del ocio y del tiempo libre no tiene porqué hacerse desde una perspectiva consumista. Me pregunto qué tipo de persona va conformando una sociedad que empuja a su ciudadanía a pasear entre neones y escaparates un domingo sí y otra también. No podemos educar a futuras generaciones en el fatal pensamiento de que vales lo que compras, de que eres lo que posees.

A mí, la verdad, es que no se me ocurren razones para defender la apertura del comercio los domingos y festivos.

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