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oct 2017

Si la crisis acabó, que devuelvan lo que se llevó

2 de Octubre de 2017. Mar Vicent

Viene diciendo Rajoy que la crisis se ha superado, que el país ha echado a andar y que ya no es hora de lamentos, sino de celebrar la buena gestión realizada disfrutando del beneficio conseguido.


Así pues, se acabó la crisis. Esa maldita crisis que durante años trajo miseria a muchísimas familias a las que hizo sentarse ante una nevera vacía, si es que les permitía seguir habitando las modestas paredes de su casa, sin ejecutar la hipoteca y dejarlos en la calle.
Esa crisis que se llevó por delante un sistema sanitario del que se podía presumir y ahora exhibe un lamentable nivel de calidad. Que cerró muchos servicios y externalizó otros, recortando personal sanitario y educativo, obviando olímpicamente las necesidades de la ciudadanía.


Esa crisis que estafó a todas las personas empleadas públicas un 5% de su salario en 2010. Algunos lo encontraron gracioso, pero no lo fue para la inmensa mayoría de personas empleadas públicas que perciben salarios ajustados y desempeñan funciones de enorme responsabilidad social, sin las cuales todos viviríamos mucho peor.

La crisis fue para las mujeres de este país especialmente letal. Porque acabó de cuajo con uno de los nichos de empleo, las Administraciones Públicas, donde ellas, a fuerza de sangre, sudor y lágrimas, conseguían entrar en el mundo laboral. Pero la brutal reducción de las ofertas de empleo y la utilización sin restricciones de la llamada tasa de reposición, que impedía reponer las bajas causadas, les escamotearon también esta posibilidad.

Al amparo de la crisis, la Administración cerró servicios de interés social cuya desaparición perjudicaba especialmente a las mujeres. La desaparición de guarderías y ludotecas o la minoración de las ayudas para los comedores escolares son realidades que causaron carencias que las mujeres se han apresurado a cubrir. De la misma forma que, ante la pérdida de recursos que atendían a las personas mayores y dependientes, han sido ellas las que se han hecho cargo de su atención y cuidado, impidiendo que la acción de un Gobierno asocial repercutiera en quienes son más vulnerables y están más necesitados de cuidados.

En esta lista de recortes, que pone de manifiesto dónde se hincó la tijera, es imprescindible mencionar la sangre fría con la que se regatearon medios a uno de los mayores problemas de las mujeres: el de la violencia de género, lacra social que se condenaba pero mismo tiempo se reducía el presupuesto para su prevención y tratamiento.

Ahora que presumen de la superación de la crisis, es el momento de hacer un ejercicio de justicia y saldar la deuda contraída con quienes perdieron. Lo contrario sería inmoral, hipócrita, y claramente tramposo.

Por eso CCOO, primera organización sindical del país, lanza una campaña firme y contundente de recuperación de los derechos y servicios públicos arrebatados. Una campaña para exigir que aquellos a quienes se dejó a la intemperie, queden por fin a cubierto, recuperando sus salarios y su poder adquisitivo, reconquistando las condiciones laborales arrebatadas y recobrando los servicios públicos perdidos.


Porque es de justicia que quien pagó el precio más alto sea ahora compensado de sus pérdidas. Y es cuestión de dignidad y coherencia democrática que ante el desgaste social impuesto se acaben las excusas de mal pagador y se recupere el nivel de bienestar y protección social.

 

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