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dic 2018

Mi primera huelga, 14D

26 de Diciembre de 2018. Manel Nieto

Para mí y seguramente para miles de jóvenes, que nunca antes habían tenido la oportunidad de secundar una huelga, ese día marcó una impronta. Una forma nueva de ver la vida, la economía, el mundo de trabajo, la fuerza de la unión entre pares, la necesidad y fortaleza de organizarse y sindicarse para la mejor defensa de nuestros intereses, los intereses de la clase obrera. Treinta años después de aquella icónica Huelga General de 1988, me siento orgulloso como cada 14D, al poder decir, estuve allí, la secundé, formé parte de ella, no me la contaron.


La secundé desde la posición de un joven trabajador del sector del azulejo, con contrato temporal y la incertidumbre de si ese día me jugaba la no renovación del contrato de trabajo (contrato de Fomento del Empleo), te renovaban o no, cada seis meses y a los tres años pasabas a ser indefinido o te ibas a la calle.

Pero participé de aquella huelga con el convencimiento firme de que hacía lo correcto, y que sin ser consciente contribuía a la lógica que dice que, ”Los Derechos se Conquistan, No se Regalan”. Dicho sea de paso, partía con la ventaja de estar en una empresa sindicalizada, donde había compañeros que ya se habían convertido en referentes para mí y para otros jóvenes de la empresa. Un orgullo que me acompañará toda mi vida, el haber contribuido como decía nuestro compañero de CCOO, Chema de la Parra, a una huelga, donde “se han parado hasta los relojes”. Y como reconocía Antonio Gutiérrez, Secretario General de CCOO, en aquel entonces, “Hace 30 años, UGT y CCOO lograron la mayor movilización sindical porque también fue ciudadana”. Calles vacías, comercios cerrados, fábricas desiertas, la TVE en negro, diarios de tirada nacional como El País en huelga; más de ocho millones de huelguistas. En mi opinión, aquello sí que representó toda una muestra de patriotismo.

La desintonía entre Gobierno y sindicatos era cada vez mayor, el conjunto de movimiento sindical estaba en profundo desacuerdo con las medidas de ajuste y austeridad que fueron adoptadas, la política económica era lesiva para la clase trabajadora y los sectores más desfavorecidos. Podríamos decir, 30 años después que las recetas impuestas siguen siendo las mismas, para un único pretexto, desregular las condiciones de trabajo y salario en este país, pues ese es realmente el hilo conductor que han perseguido todas las reformas laborales en este país.

Tras el duro ajuste industrial y de salarios de principios de los 80 se agudizó el descontento social y el desencuentro en las mesas de diálogo con el Gobierno. Desempleo, precariedad, bajos salarios, pensiones… Pero el detonante, “la gota que colmó el vaso", fue el Plan de Empleo Juvenil que para sus defensores se tradujo en “más vale un precario que un parado”. ¿Ven lo que les decía? Todo esto sigue estando de rabiosa actualidad.

El ‘Paro General’ convocado bajo el lema ‘Juntos Podemos’, al que acompañaron otras pancartas como la de los jóvenes con ‘Nosotros tenemos otro plan’ en las manifestaciones posteriores, sirvieron para conseguir prácticamente en su integridad las reivindicaciones justas y legítimas del 14D. Aquella Huelga General inauguró la norma que conjuga la unidad y la autonomía sindicales como condiciones necesarias e indisociables para el éxito de los trabajadores y trabajadoras en la lucha por sus derechos e intereses.

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