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ago 2023

Síndrome de ‘burnout’

28 de Agosto de 2023. Alejandro Molina

En 1974 se describió por primera vez el síndrome de burnout como «sensación de fracaso y una experiencia agotadora que resulta de una sobrecarga por exigencias de energía, recursos personales o fuerza espiritual en el trabajo». Más adelante se profundizó con el añadido «que conlleva una pérdida de responsabilidad profesional» y «un agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal».


Este grave problema se muestra en una alteración de la personalidad, baja autoestima, agotamiento físico y mental, cambio de comportamiento, desmotivación...Esto lleva a una pérdida de interés y una reacción psicológica negativa que se puede dar en cualquier trabajo. Como baja realización personal se entiende una tendencia de los profesionales expuestos a evaluarse de forma negativa, esta afecta de forma notable a la habilidad en la realización del trabajo, a sentirse descontento consigo mismo e insatisfecho con los resultados laborales. En los riesgos psicosociales no existe la suficiente sensibilidad entre los actores sociales implicados. Una empresa es más competitiva y eficaz si sus componentes tienen mejor salud y calidad de vida en el trabajo.

Todas las personas en ocasiones sufrimos estrés laboral. El horario, los compañeros, la presión, la indefinición en el puesto, etc. Este estrés conlleva un deterioro en la salud. Hay un límite de estrés que puede ser positivo si se sabe llevar. Pero cuando se cronifica, se vuelve un grave problema de salud. Este síndrome es un proceso gradual, una respuesta de defensa de una situación de estrés continua. La persona trabajadora pierde energía, ilusión en su trabajo.

El origen de este síndrome surge en el entorno laboral y a pesar de que se han realizado estudios sobre colectivos de mayor o menor riesgo, son orientativos. Este depende del entorno laboral, de las condiciones del trabajo, hay variables de personalidad, sociodemográficas o del entorno personal. Variables de carga de trabajo, falta de control y autonomía, falta de formación, todo esto unido o de forma independiente puede dar lugar al síndrome de burnout.

En muchas ocasiones nos encontramos en situaciones de cambios de vacaciones, horarios, jornadas, faltas de respeto entre compañeros/as o superiores, exigencias con plazos límite imposibles, desconexiones digitales que no se cumplen y todo ello agrava la situación de estrés diaria.

Cualquier profesional con gran vocación, entregado a su trabajo, con gran idealismo profesional, centrado en el trato a los demás puede desarrollar el síndrome. Pero suelen ser los riesgos organizativos, de diseño del puesto de trabajo, de exigencias del servicio, las causas que desencadenan e incrementan el daño a la salud si el individuo no tiene protección. Para una buena medida preventiva se deben identificar y modificar las condiciones laborales que lo han podido producir, es necesario un asesoramiento psicológico profesional. Hay un colapso emocional y cognitivo y dicho colapso puede obligar al trabajador/a a dejar el empleo y llevarle a una vida profesional de frustración e insatisfacción. La evolución del síndrome de burnout tiene un carácter cíclico, con lo que puede volver aparecer en cualquier momento de la vida profesional.

Si activamos y protegemos a la persona trabajadora se pueden evitar daños a la salud y recuperarla, mantenerla sana. Todo el entorno laboral, social y familiar se beneficiará. Se puede y debe prevenir, se debe de minimizar e incluso eliminar el riesgo.

Alejandro Molina

Secretario de Organización, Patrimonio, Recursos Humanos, Medio Ambiente y Salud Laboral de CCOO Comarques de Nod

 

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