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oct 2015

Rodeando el Trabajo Decente

8 de Octubre de 2015. Consuelo Navarro Sanchez

Consuelo Navarro Sánchez, secretaria general CCOO Alacantí-Les Marines


El 7 de octubre es el día internacional por el trabajo decente como así lo denomina la OIT, y en Alicante tenemos razones suficientes para exigir trabajo decente que no es otra cosa que empleo con Derechos, con un salario suficiente, con condiciones laborales dignas, con atención a cuestiones como al prevención de riesgos,  la igualdad, y  la necesaria protección social. Y en Alicante sabemos mucho de eso, precisamente por su ausencia.

 Cada día hay más personas cuyas condiciones laborales son empeoradas, lo que repercute directamente en sus condiciones de vida. Y todo ello con la música de fondo de los mensajes políticos de una supuesta recuperación económica que es un insulto a la dignidad humana. ¿Estamos mejor?, el 95% de la mejora que recogen algunos datos macroeconómicos ha repercutido exclusivamente en el 1% más rico de la población. ¿A alguien le extraña?

Esa mejora se cimenta, especialmente, en el empleo precario. Éste es resultado de la economía sumergida, de un tejido empresarial avaricioso, de la falta de respeto a los derechos laborales y  sociales, de unas políticas orientadas a satisfacer la voracidad capitalista que elimina derechos para hacer caja. Ejemplos: la sustitución de empleo fijo y a jornada completa por empleo temporal y a jornada parcial (que se complementa con el fraude de prolongar jornadas sin cobrar), millones de horas extra que no se pagan, sustituir camareras de piso por limpiadoras porque las condiciones laborales de éstas son peores, no ratificar el convenio 189 de la OIT que dignifica el trabajo del hogar,  paro estructural que se usa para recortar derechos?.. la economía sumergida, el fraude a la contratación? la lista es interminable, y en Alicante somos líderes. Quien sale así de la crisis?.

El empleo precario empobrece a la clase trabajadora, las clases populares. La burbuja de la precariedad, impulsada sin límite por la reforma laboral ha disparado las cifras de la pobreza y la vulnerabilidad de la clase trabajadora. España es, hoy, más pobre, y por decreto. El empleo precario es el nombre que hoy damos a la esclavitud, al abuso y la explotación laboral. No produce riqueza sustituir empleo con derechos por servidumbre, no produce riqueza que empresas multimillonarias (CocaCola, Vodafone, Siemens, HP,?) despidan a miles de trabajadores y trabajadoras teniendo incontables beneficios y defraudando.

Pero hay alternativas: la actividad económica requiere de una clase trabajadora con salarios dignos. Y por detectar y corregir los errores tradicionales del mercado alicantino (monocultivo del sector servicios, economía sumergida, precariedad, fraude, burbuja inmobiliaria). Es necesario desestacionalizar el sector servicios, recuperar la industria tradicional mejorando los procesos y formas de gestión empresarial, impulsar las energías alternativas, cambiar el modelo constructivo hacia el de la restauración de inmuebles y de espacios públicos, impulsar la sostenibilidad ambiental, y acometer la desigualdad de género en el mercado de trabajo, poniendo en valor el  ámbito de los cuidados, de la atención a las personas dependientes y los servicios públicos en general.

Total, que en esta democracia que tenemos, y después de 36 años de vigencia, defender los derechos de la clase trabajadora genera la animadversión de empresarios fraudulentos y políticos serviles. Y eso está provocando la mayor campaña de descrédito y acoso a  unos agentes sociales desde que murió el anterior dictador. La soflama neocon es que todo lo que suene a sindicalismo es perverso o supone un ataque a los derechos de la ciudadanía.

Y es más, algunas instituciones del estado, como Fiscalía, órgano por el que el Gobierno interviene en la Justicia, ha llenado las filas sindicales y de asociaciones ciudadanas de imputados por participar en piquetes informativos, por ejercer un Derecho fundamental grabado en la Constitución en su Título I. El gobierno, en línea con otras medidas de fuerte sesgo ideológico extremista y neoliberal, la ha emprendido contra el derecho a la huelga que  está amenazada por los mismos que están empobreciendo a la ciudadanía, y la legitima con una Ley de Seguridad ciudadana que nos retrotrae a los tiempos donde el gris porra en mano perseguía a cualquier movimiento que reclamara libertades y derechos democráticos.

Desconocemos casos en los que se pidan penas de cárcel a empresarios que preguntan a las plantillas si van a hacer huelga o no, o patronos que amenazan, directa o veladamente, con el despido a quienes ejerzan su derecho a parar la producción para conseguir mejoras razonables o, simplemente, para que no sigan abusando de  ellos. No conocemos que se pida prisión para gerentes, o esquiroles, que impiden el paso a la empresa al piquete o se encaran con él amenazándolo, esto nos ha pasado a los firmantes, con lanzarles un perro adiestrado.

Dicen que la crisis está finalizando, que los indicadores macroeconómicos, esos que no podemos saludar la clase trabajadora porque seguimos siendo empobrecidos, así lo indican. Pero el año no ha acabado y la espiral todavía puede recrudecerse. Así que sea o no una campaña planificada para expropiarnos de nuestros derechos a la libertad sindical y entre ellos el derecho a huelga, a un empleo digno,  la realidad es que nuestra gente tiene ordenes de prisión por plantar resistencias ante el deterioro de las reglas que regulan las condiciones de trabajo. Insisten en meternos el miedo en el cuerpo, colocar la mordaza,  nos quieren hacer pensar que lo importante es trabajar a cualquier precio y si no, que pase el siguiente.

Y ante esto desde CC.OO, como organización colectiva y esa es nuestra fuerza, seguimos diciendo que queremos trabajo decente, empleo con derechos y  decimos alto y claro que Huelga no es un delito, no hay peor ofensa al capital que una conciencia certera de clase.  Este mundo no es nuestra cárcel, y  los derechos los tenemos porque los luchamos y los hacemos efectivos cada día, porque somos una mano trabajadora y solidaria que conformamos los sindicatos de clase pese a individualismos y afrentas mediáticas. Mientras sepamos responder a lo que somos y nos presentemos ante el mundo como trabajadoras y trabajadores, así, sin más.

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